Jun 19, 2010

El Campamento de la UPR de Utuado


Hoy desmontaron el campamento de resistencia estudiantil en la UPR de Utuado. Atrás quedaron las interminables noches plagadas de mosquitos, de frío y de neblina, de hambre e incertidumbre. Por más de 50 días, los estudiantes de la montaña durmieron a las afueras de los portones del campus más hermoso del sistema universitario. Montaron su campamento sobre el asfalto duro de la entrada principal, lejos de los cultivos de frutas y verduras, de la cascada, de la quebrada de agua limpia, lejos de los verdes pastos y las inmensas sombras de las ceibas y los robles, exiliados por conciencia del paraíso colegial. Me cuentan que les llovió por más de cuarenta días, a veces en las tardes y otras en las oscuras noches de la cordillera. Algunos me confesaron que en esos momentos, cuando el vendaval del aguacero trataba de arrancar las casetas del suelo y arreciaba la lluvia con sus rayos y sus centellas, soñaban con en el calor y el confort de sus hogares. A pesar de todo, resistieron.

Al principio del conflicto el campamento era una fiesta de ideas, de opiniones, de música y discursos, de abundancia y entusiasmo. Pero al pasar del tiempo escasearon las risas, las consignas y hasta el agua y la comida. En la radio escuchaban las mil versiones de su realidad. A veces, cuando el televisor tenía baterías, veían los informes de los noticiarios locales. Algunos recibían mensajes y videos en sus teléfonos celulares. Los visitantes dejaban los periódicos, un par de pesos, dos latas de espaguetis y una caja de agua potable. Los días se hicieron largos, empapados de sudor comprendieron que la novedad había pasado, que la militancia había mermado y en muchas ocasiones, hasta la policía se había retirado. A pesar de todo, resistieron.

Los que tuvieron que quedarse en Utuado, envidiaron a los que pudieron asistir al concierto de la UPR de Río Piedras. Frente a la pantalla de una computadora portátil, los que se quedaron lloraron en silencio al escuchar las canciones, los mensajes y el amor que la clase artística del mundo les expresó en aquella noche memorable. Por consenso y por compromiso algunos tuvieron que quedarse para mantener encendida la llama de sus reclamos. Convencidos de que en un país como éste, donde los millones se reparten entre los bufetes, los asesores, los consultores, los políticos y toda suerte tragones, debía de sobrar algún dinero para la Universidad. Y para debilitar sus ideas, les hablaron del déficit, de la mayoría silente y algunos padres les hablaron de la ley 7, y el gobernador los ignoró por completo, sintieron el desprecio de las autoridades universitarias y los analistas apostaban a la violencia, a la insensatez y al caos. Pasaban las noches en vilo esperando que los barrieran con gases lacrimógenos y macanazos, aterrorizados, desarmados, solitarios. Aún así resistieron y confiaron en la solidaridad de los otros recintos, confiaron en sus profesores, en sus familiares, en el comité negociador y en los miles de universitarios del mundo que los apoyaron por la Internet.

Hoy los vi desmontar el campamento. Atrás quedaron algunas camisetas mojadas, un par de sandalias rotas y cartulinas despintadas sobre el duro asfalto de la entrada abierta a la UPR de Utuado. Hablé con mis estudiantes y vi en sus rostros madurez y el alto precio del sacrificio personal. Algunos disimularon las lágrimas que afloraron a los ojos como molestas piedrecillas que les hicieron cambiar la vista cuando compartieron conmigo sus vivencias durante dos meses de entrega y sufrimiento. Todos afirmaron que a pesar de todo, valió la pena. Desde mi auto en marcha los vi despedirse. Se abrazaron, se besaron en las mejillas, se estrecharon fuertemente las manos al concluir esta jornada, como compañeros que regresan a sus hogares luego de una guerra, pasajeros de un verano singular que marcará para siempre la historia de la Universidad de Puerto Rico. Siguiendo la carretera a casa recordé al maestro que nos enseñó que la verdad y el bien siguen un mismo camino, y que el que busca la verdad, encuentra el bien.

Jan 15, 2010

La ficción y la realidad

A veces pensamos que los dibujos animados son creaciones cuyo único propósito es divertir a los más chicos sin mayores consecuencias. Nada más lejos de la verdad. En primer lugar, quienes escriben y diseñan estas caricaturas animadas son adultos que responden a intereses mayoritariamente económicos. En segundo lugar, la mayoría de estos programas son dirigidos a la población más vulnerable, nuestros niños.

Siempre hay una intensión oculta o disimulada para adelantar los intereses de los medios de comunicación masiva. La violencia, el consumerismo, la sexualida y la sensualidad a destiempo para vender productos a las niñas y niños son solo algunos de los efectos a los que se exponen las nuevas generaciones. Igualmente la Internet y los video juegos extreman estos efectos. Por ello los adultos, maestros, padres y amigos debemos de participar de estos "entretenimientos" para conocer y dirigir la niñez por el mejor camino posible, si es que queremos un mundo mejor.

Jul 8, 2009

Isla de Gilligan


Ayer volvimos a la playa. Esta vez, mis sobrinos y mi hijo descubrieron la maravilla del “snokeling”. Los canales de la Isla de Gilligan en Puerto Rico son parte de la reserva natural de la costa sur. Allí, cada uno disfrutó de la riqueza marina del manglar que alberga incontables especies de coloridos peces, crustáceos y aves que habitan entre las aguas cristalinas del cálido mar Caribe. El contacto con la naturaleza es insustituible e indispensable para la formación de seres humanos sensibles a la belleza y a la fragilidad del medioambiente.

Jun 19, 2009

Cuentos de niño


Mi padre siempre contaba sobre un tío abuelo que tuvo del que siempre se narraban anécdotas increíbles. Contaba que era un viejo lobo de mar que se embarcaba por años transportando madera de América a Europa, llevando rones de Cuba y Puerto Rico clandestinamente hasta las costas de Nueva Orleans y que en sus viajes tuvo toda suerte de aventuras.

Don Pantaleón Cartagena, a la edad de 35, fue condecorado por la Armada Naval de Brasileira luego de la Guerra del Acre (1899-1903). Este fue un conflicto bélico entre Bolivia y Brasil por el dominio del territorio del Acre, rico en árboles de caucho y yacimientos auríferos. Don Pantaleón, navegante de experiencia, llevó una barcaza cargada suministros para apoyar a los brasileños a través del Río Amazonas y del afluente de Madeira. Imagínen entonces cuantas aventuras por las selvas del Matto Grosso. Reductores de cabezas, hordas de insectos carnívoros, pirañas, monos y caimanes. Eso tuvo que haber sido algo extraordinario, pura vida. Me gusta pensar que algo heredé del viejo Pantaleón, al menos en mi imaginación.

Apr 22, 2009

Día del planeta tierra


Hoy reflexiono sobre nuestro mundo. Esta fecha, 22 de abril, la humanidad ha determinado que será el Día del Planeta Tierra. Creo que lo hacemos para subrayar ante los medios la fragilidad de esta esfera de agua, aire y tierra que flota sobre la inmensidad del espacio sideral. Por mi formación, siempre he tenido clara consciencia del medio ambiente y la diversidad del hábitat, así como respeto por todas las criaturas vivientes.


Tal vez esta generación que se levanta, de humanos nacidos en este nuevo milienio, detengan el calentamiento global, la contaminación y adopten por necesidad, el uso de fuentes de energía limpia, pues nuestra generación poco ha hecho en esa dirección y les heredamos un planeta con graves problemas ambientales, desigualdades, injusticias, propias de una sociedad global desarticulada en lo sustantivo, en la congruencia, en el concepto más elevado de la palabra humanidad.


Hoy también mi hijo cumple 6 años de vida, por esas casualidades del destino, si es que la casualidad es parte del plan maestro universal. Mi mejor regalo para Pedro Javier será formarlo a tenor con lo que predico, esperando que a su vez pueda aportar algo a su generación y al porvenir de la humanidad. Feliz cumpleaños, querido hijo.

Jul 22, 2008

Escritores de la Habana

Uno de mis escritores favoritos es y será Ernest Miller Hemingway desde su relato para la revista Life, El viejo y el mar. La historia narra la experiencia de un viejo pescador cubano que ha tenido una mala racha y sale de pesca decidido a terminarla.

Yo llegué a Cuba, decidido a terminar mi novela inédita. Me dijeron que la historia de El viejo y el mar la escribió en el Bar La Floridita en el Centro de la Habana, Cuba. A Hemingway sólo le bastó una visita al Floridita para quedar prendado por siempre de uno de los más emblemáticos rincones de la Habana. Entonces, que mejor sitio en este mundo para celebrar la independencia de los Estados Unidos (¿?) de Norteamérica y de paso recordar al maestro Hemingway. A lo mejor termino mi novela con la ayuda de los espíritus destilados que polulan por este lugar de ensueño.

May 23, 2008

Entre dioses orientales

Ahora que veo esta foto, recuerdo que contrario a mis tres compañeros de viaje, que sufrieron severos problemas gastrointestinales, yo, protegido por la diosa Pandya Madurai (a mis espaldas y luego abajo) comí hasta carne de elefante. Creo que se me notan las libras que gané en las Boca del Ganges, degustando sabores exóticos, por aquellos poblados olvidados que florecen con la llegada del monzón, al borde de la Bahía de Bengala. En Kolkata (Calcuta) volví a rezar en cristiano, por aquello de estar en paz con todos los dioses que me rodeaban y me libraron de todo mal, amén.

La mirada


La mirada de mi esposa refleja la serenidad de saber que nuestro hijo se halla resguardado de la pertinaz llovizna que nos sorprendió en aquella tarde de verano. Mientras otros corrían a refugiarse de la lluvia, nosotros tres permanecimos tranquilos y sosegados esperando que pasara el repentino chubasco. Por suerte estábamos preparados para estos pequeños caprichos del clima. Al terminar de colocarme la capa, los observé para verificar si estaban protegidos. Ella aún no se cubría y me miró sonriendo con ternura. Es entonces cuando capturo este instante. Independiente de su brevedad al menos perdurará en la memoria de esta simple fotografía que comparto con ustedes.

May 22, 2008

La estación espacial

Mi hijo acaba de cumplir cinco años, lo miro y me doy cuenta que el tiempo vuela. Esta tarde de verano, sobre el techo de nuestra casa, sentados sobre un contenedor de pintura vacío, oteamos el horizonte de oeste a este pues dijeron en las noticias que la Estación Espacial Internacional sería visible sobre cielos caribeños. Pedrito entonces se acuesta sobre el techo y parece estar aburrido. Al ocaso, sobre los cerros donde habita el gigante dormido, aparece una luz fulgurante que se mueve a gran velocidad sobre el límpido cielo donde comienzan a aparecer las primeras estrellas. La estación pasa sobre nosotros, silente, brillante y veloz. En menos de ocho minutos desaparece por el oriente. Pienso entonces, ¿dentro de veinte años, trabajarán nuestros hijos en estaciones orbitales, lunares o marcianas? El tiempo, tal como la estación espacial que pasó sobre nuestras cabezas, vuela. Quién sabe, espero que cuando pasen veinte años, todavía quede algo del planeta que conocimos.

Nov 27, 2007

Fiesta de disfraces


El Zorro y Cleopatra se encuentran custodiados por uno de mis héroes favoritos. Este superhéroe, que en esta foto tiene la estatura de un niño de cuatro años y medio, es el archiconocido Batman. Su identidad secreta es Pedro Javier Cartagena. Contrario a otros superhéroes, Batman cuenta tan solo con su inteligencia y sus destrezas físicas. Pero este Batman de la foto, que nos sostiene entre sus brazos, tiene un poder adicional sobre nosotros. Nos tiene atrapados en su amor incondicional y así accedemos a disfrazarnos, a rodar por el suelo, a trepar árboles o a perseguir gallinas por el patio. Y créanme, lo disfrutamos muchísimo

Escultura


El reconocido artísta plástico Heriberto Nieves, nos obsequió una interesante escultura como agradecimiento al apoyo que siempre le hemos brindado. Heriberto Nieves, entre mucho otros galardones, obtuvo medalla de plata de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Florencia, Italia.

Desde hace varios años un grupo de amigos universitarios hemos respaldado su gestión creativa y a tales efectos, en una exquisita velada en la casa de campo de la Dra. Nellie Bauzá, Heriberto fraguó una nueva colección de esculturas para agradar a sus amigos. A nombre de mi esposa Gladys y en el mío propio agradecemos este significativo detalle.

Nov 28, 2006

Sep 13, 2006

Isla de Mona, sólo para aventureros.




Este fue mi tercer viaje a la Isla de Mona. Como siempre, al divisar los acantilados de roca caliza abatidos por la fuerza del mar a la distancia todos mis sentidos se agudizaron. Esta isla misteriosa, se levanta del azul profundo con su imponente belleza natural. Es para nosotros una joya ecológica donde habitan especies únicas en el mundo. Aves marinas, iguanas jurásicas, crustáceos gigantes y toda suerte de vegetación que se adapta a las duras condiciones climatológicas del caribe tropical. Esta vez visitamos el fondo marino para disfrutar de los más exuberantes paisajes coralinos, de la inmensa variedad de coloridos peces que viven en sus arrecifes, las tortugas, careyes, manta rayas y tiburones. De regreso, un grupo de gaviotas nos acompañó por largo trecho junto a la protección de una docena de delfines que flanquearon nuestro barco hasta la boya número 4 frente a las costas del poblado de Boquerón, Puerto Rico. Amona, refugio de Piratas, Tainos, Fugitivos, Aventureros y Amantes del Mar y la Libertad.


Jun 15, 2006


Estos son Miguel y Pedro. Mi sobrino y mi hijo que por tradición llevan el nombre de sus propios padres. Tal vez esto es un intento por perpetuarnos en la memoria de las escuelas, los servicios y las iglesias de mi pueblo. Los llamarán por sus nombres y dirán,
― “Yo conocí un tal fulano que se llamaba igual que tú.” Y ellos podrán responder,
― “Ah!, ese era mi papá”. Mi hermano Mike y yo a veces nos preguntamos; ¿Cómo será el mundo al que se enfrentarán estos chicos cuando ya no estén al amparo de sus padres? Imagino que todos en algún momento nos hemos preguntado lo mismo. Por ahora todo es juego, sorpresas y amor. Trataremos de darles las herramientas necesarias para que superen los tropiezos del camino. Y también espero que gocen de su juventud tanto como lo hicimos mi hermano y yo. De hecho, todavía estamos pasándola bien.

Mar 23, 2006

Una chica de Isabela



En 1962, en un bar cerca del mar, dos amigos, Vinicio de Moraes y Antonio Carlos Jobim, quedaron fascinados con la belleza de aquella chica, la cosa más linda, más llena de gracia, es esa muchacha, que viene y que pasa con dulce balanceo, camino del mar. Esa visión se convirtió en una de las canciones brasileiras más famosas del mundo, La chica de Ipanema.

Cuarenta y cuatro años más tarde, en un bar frente a la playa en la costa del pueblo de Isabela, junto a mi amigo José García la vimos pasar. No era la misma chica del poema que se convirtió en canción, pero para mí, que disfruto el bossa nova, me encanta el mar y admiro la belleza, esta joven que aparece en la foto fue mi versión local de Heló Pinheiro, inspiración de Moraes y Jobim. Heloísa Eneida Pinheiro según he sabido, todavía vive y trabaja en Sao Paulo, Brasil.

Feb 21, 2006

Salimos del mar


El otro día en la playa junto a mi hijo PJ observé cuán irresistible es para los humanos acercarse al océano. Para los niños es inevitable meterse al mar. Sonríen con la confiada expresión de quién regresa al hogar. El ambiente acuático y salado tal vez les recuerda su etapa acuática en el vientre de mamá.

Para la mayoría de los adultos el mar es sinónimo de paz, invoca la serenidad y nos ayuda a reflexionar. Tal vez, el origen de la vida misma nos recuerda que fuimos organismos unicelulares que nos trasnformamos por el divino proceso evolutivo para andar erguidos sobre la tierra. Los mamíferos de la sabana africana están cubiertos de pelo, caminan en cuatro patas y no son tan inteligentes como los mamíferos del mar. Dice una anciana científica, de la cuál no recuerdo su nombre, que nuestros hermanos delfines, ballenas, focas y manatíes tiene la piel gruesa y ligera de vellos como nosotros, sus hermanos. Como ella, no puedo creer que decendimos de un árbol allá en las planicies del Serenguetti. Salimos del mar, creo en su teoría. Aquella tarde frente a esa hermosa playa sentí que volvía a casa. Mi hijo y yo saludamos la fuente de la vida. El mar con todas sus criaturas y misterios nos recibió sin reparos, como ayer.

Feb 16, 2006

Reflexión sobre el hogar



Mi casa es ese lugar donde encuentro a mi esposa y mi hijo. Ellos gravitan entre mis cuadros, mis libros, los árboles del patio y la música de la radio. Nuestra casa es ese lugar donde recibimos a nuestros hermanos, familiares y amigos. Un rincón rodeado de vegetación para que nadie vea el tesoro más preciado. La intimidad de mi triángulo amoroso, Padre, Madre, Hijo. Hoy les tomé una foto, como si les robara para mí un instante cotidiano, pasajero e irrepetible que he guardado para aquellos días en que me falle la memoria. Mañana será otro día, pero hoy quiero recordar este momento de mi existencia. Creo que esta debe de ser una de las mejores etapas de mi vida. La sonrisa que se refleja en los rostros de estos seres que tanto amo vale más que todas mis palabras.


Reflexiones


La ciudad

EL rugir de la ciudad siempre me atemoriza. La metrópoli es el escenario caótico donde cada visitante es un personaje entre protagonistas, antagonistas y siluetas pasajeras que transitan sobre las aceras, las plazas y las carreteras. A la sombra de los edificios se ocultan las miserias y los escombros, lo que sobra, lo que ya no sirve, lo dañado, lo invisible. Y entre tanta impureza también se ocultan personas sin rostro a la espera de una oportunidad. Escapar, salir de las sombras, conseguir su sustento y presentarse en sociedad con su mejor sonrisa. Con la apariencia de un salario honesto, con el aliento de la autosuficiencia y el respeto de los ciudadanos. De las sombras también salen los perros sin dueño y la gata muerta de hambre que sueña atrapar virulentas palomas citadinas de plumaje sucio. Al amparo de los edificios sobrevive el tecato soñoliento, el deambulante maloliente y todos los noctámbulos que ocultan su cara al sol.


Entonces levantamos nuestra vista y los rascacielos reflejan en sus espejos la opulencia de las oficinas, la privacidad de los condominios, la exclusividad de los clubes, bufetes y restaurantes. Y vemos los autos deportivos y de lujo circundando las avenidas. Dentro de ellos, con sus ventanas ahumadas sabemos de señores y señoras, abogados, políticos, médicos, ejecutivos y oficiales de la banca. Desde mi orilla veo a otros en espera del transporte público, de un taxi en tránsito contínuo a sus gestiones, a sus trabajos y sus rumbos anodinos. La ciudad ruge. Rumor constante que enloquece poco a poco y te adormece con bocanadas de humo gris. Sirenas como gritos erizan la piel de los novatos, de los que como yo siempre estamos de paso, observando la ciudad desde afuera como espectador de un mundo al que nunca quise entrar.
Pedro L. Cartagena 2006©

Feb 14, 2006

Cuentos

El ojo vacilante

En mi segundo viaje de estudios a Europa pude llevar a mi esposa conmigo. Para nosotros, a pesar de que tenía que trabajar como traductor en algunos museos, este viaje era algo así como una segunda luna de miel. El grupo de turistas era muy variado. Jóvenes universitarios, unos abuelos recién jubilados, un par de lesbianas simpatiquísimas y una señorona viuda, rica y poco conversadora. Además, estaba la guía turística y su compañero, al que nunca se refirió como su esposo a pesar de que ambos llevaban el mismo juego de anillos matrimoniales.

Cuando llegamos a Roma el calor era insoportable. Nos alojaron en un antiguo hotel de precio módico convenientemente cercano al gran coliseo, catedrales y galerías de arte contemporáneo donde mi compañera dejó gran parte de nuestro dinero por adquirir unos garabatos a carbón sobre un lienzo amarillento. Nuestra habitación por tres días quedaba en el sexto y ultimo piso del Hotel Tuscania Inn. Al parecer la estancia era como para alquilarla a familias o para gente que viaja acompañada de sirvientes o ayudantes pues la otra habitación conectaba con la nuestra justo en medio del pasillo entre los baños. Era un lujo tener servicios sanitarios privados pues los inquilinos de los pisos inferiores, tenían que compartirlo con todos los huéspedes del ala en que se encontraran. En la otra habitación, o sea, la contigua a la nuestra, ubicaron a la guía turística y a su compañero de viaje. Ambos cuartos se conectaban por la terraza de este antiguo “penthouse” pero la gerencia del hotel había colocado unas macetas grandes con varias palmeras en miniatura, para separar discretamente los balcones que ofrecían una estupenda vista de la bulliciosa ciudad.

Luego de un sofocante día de caminatas y museos, llegamos al Tuscania Inn exhaustos. Mi esposa decidió darse un baño de tina anticipando lo que debía de ser una noche de amor, lejos de la rutina del hogar y del trabajo. Después de años de monogamia no es muy fácil estimularse y por eso pensé adquirir una de esas pastillas que usan los viejitos para lograr una buena erección. La verdad es que no me atreví a comprarlas, confié en mi fuerza de voluntad y en el amor que sentía por mi pareja. Mientras buscaba algo que ver en la televisión, escuché a mis vecinos hablando sobre las incidencias del día. Se escuchaban muy alegres y a veces los sentía corriendo o jugando en su habitación. Mi cuarto estaba oscuro y de momento noté que por el ojo de la cerradura, en la puerta que separaba nuestras habitaciones, penetraba un rayo de luz proveniente del cuarto de la guía y su compañero. Mi esposa había cerrado la puerta del baño así que me encontraba prácticamente solo. Sigilosamente me acerque al ojo de la llave, que por ser bastante antigua era lo suficientemente grande para mirar al otro lado. Sabía que no era correcto espiar a otras personas, me sentía nervioso pero emocionado al mismo tiempo. Mi esposa podía aparecer repentinamente y ¿qué le diría cuando me viera de rodillas apoyando mis manos sobre la puerta que separaba nuestras habitaciones de hotel? Pero tal vez el pecado, la tentación y la oportunidad, se confabularon para obligarme a echar un vistazo.

Mi ojo vacilante se acerco al ojo de la cerradura. Allí estaba ella, la guía turística, desnudándose frente a lo que imagino era un espejo. Al fondo, su compañero aguardaba sobre la cama y aunque no veía su cara sabía que él también la observaba. Mi esposa cerró las llaves del agua y salté como un conejo asustado hasta llegar a nuestra cama nuevamente. Deseaba intentarlo de nuevo pero ¿cómo saber si ella había terminado de bañarse? Decidí hablarle. Abrí la puerta del baño y ella estaba sumergida hasta la cintura acicalando su cuerpo.

– Tráeme una copa de vino, amor. – Dijo con los ojos cerrados y el rostro cubierto en crema limpiadora. Corrí de inmediato a servirla.
– Voy a cerrar la puerta para que no sientas frío. – Dije con cierta prisa.
– ¿Frío? Si Roma debe de estar ardiendo nuevamente, mi querido Nerón. – Respondió juguetona.

Aún así cerré su puerta y me acerqué, como dije, con mi ojo vacilante al hueco de la cerradura de mis vecinos. ¡Que escena más excitante! Que mujer tan bella, con la blancura de una desnudez perfecta, su cabello rubio ondulaba sobre su espalda salpicada con ligeras gotas de sudor que brillaban al contraste de una lámpara de tenue luz ambarina. La escena más erótica que jamás hubiera imaginado. Cabalgaba lentamente sobre su hombre y él sosteniendo con sus manos las voluptuosas caderas de la hermosa mujer, la manejaba rítmicamente mientras ella arqueaba su cuerpo de placer disfrutando en cada galope las nalgadas que le daba su amante para excitarla aún más.

Mi corazón palpitaba a estallar. Sentía los latidos en mis sienes, mis nervios estaban al máximo de sus sentidos. Mi esposa podía salir en cualquier momento y abrir la puerta sorprendiéndome. Ellos, los que hacían el amor placidamente, podían percatarse de la sombra bajo su puerta. De repente, la guía, como si se sintiera observada giro su cabeza hacia la puerta donde yo me encontraba. Me pareció verla sonreír con malicia. Me asusté tanto que corrí de nuevo a mi cama y cuando mi esposa llegó, la recibí con una erección descomunal. Hicimos el amor como en los viejos tiempos. Mi querida esposa quedó dormida luego de mi gran desempeño. Satisfecho también me fui al baño para cepillarme los dientes y darme un duchazo antes de dormir. Entonces de pie, desnudo frente a la puerta contraria, miré a la cerradura de la puerta y al otro lado, un ojo de mujer, un ojo bello de largas pestañas, vacilaba por el hueco de la cerradura.

Pedro L. Cartagena © 2006
Ceremonia de Premiación 2007
1er Lugar Certamen Literario
Recinto de Río Piedras, Puerto Rico