
May 23, 2008
Entre dioses orientales

La mirada

La mirada de mi esposa refleja la serenidad de saber que nuestro hijo se halla resguardado de la pertinaz llovizna que nos sorprendió en aquella tarde de verano. Mientras otros corrían a refugiarse de la lluvia, nosotros tres permanecimos tranquilos y sosegados esperando que pasara el repentino chubasco. Por suerte estábamos preparados para estos pequeños caprichos del clima. Al terminar de colocarme la capa, los observé para verificar si estaban protegidos. Ella aún no se cubría y me miró sonriendo con ternura. Es entonces cuando capturo este instante. Independiente de su brevedad al menos perdurará en la memoria de esta simple fotografía que comparto con ustedes.
May 22, 2008
La estación espacial
Mi hijo acaba de cumplir cinco años, lo miro y me doy cuenta que el tiempo vuela. Esta tarde de verano, sobre el techo de nuestra casa, sentados sobre un contenedor de pintura vacío, oteamos el horizonte de oeste a este pues dijeron en las noticias que la
Estación Espacial Internacional sería visible sobre cielos caribeños. Pedrito entonces se acuesta sobre el techo y parece estar aburrido. Al ocaso, sobre los cerros donde habita el gigante dormido, aparece una luz fulgurante que se mueve a gran velocidad sobre el límpido cielo donde comienzan a aparecer las primeras estrellas. La estación pasa sobre nosotros, silente, brillante y veloz. En menos de ocho minutos desaparece por el oriente. Pienso entonces, ¿dentro de veinte años, trabajarán nuestros hijos en estaciones orbitales, lunares o marcianas? El tiempo, tal como la estación espacial que pasó sobre nuestras cabezas, vuela. Quién sabe, espero que cuando pasen veinte años, todavía quede algo del planeta que conocimos.

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