
Yo llegué a Cuba, decidido a terminar mi novela inédita. Me dijeron que la historia de El viejo y el mar la escribió en el Bar La Floridita en el Centro de la Habana, Cuba. A Hemingway sólo le bastó una visita al Floridita para quedar prendado por siempre de uno de los más emblemáticos rincones de la Habana. Entonces, que mejor sitio en este mundo para celebrar la independencia de los Estados Unidos (¿?) de Norteamérica y de paso recordar al maestro Hemingway. A lo mejor termino mi novela con la ayuda de los espíritus destilados que polulan por este lugar de ensueño.